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Resident Evil logra lo que ninguna: adaptar un videojuego respetando su esencia
Somos Guza
Foto: cottonbro studio / Pexels
Después de tres décadas de adaptaciones fallidas de videojuegos al cine, la nueva versión de Resident Evil dirigida por Zach Cregger finalmente logró lo que parecía imposible: capturar la sensación de jugar sin simplemente calcar las tramas de la franquicia original de Capcom. En lugar de copiar historias y personajes del juego, Cregger optó por traducir las mecánicas, sensaciones y recursos visuales interactivos al lenguaje del cine, algo que la mayoría de los directores nunca había intentado.
La cámara como control del videojuego
La clave está en cómo se utiliza la cámara. Junto con el director de fotografía Dariusz Wolski, Cregger convirtió los planos sobre el hombro en ángulo cerrado en la marca distintiva de la película, algo que recuerda directamente al icónico Resident Evil 4. La cámara sigue constantemente los movimientos del protagonista, pivota hacia donde él mira y replica lo que harías con el stick derecho del control mientras juegas. En la escena donde el personaje corre por una avenida mientras zombies caen desde los techos, la cámara gira exactamente hacia donde él dirige la mirada, como si estuvieras jugando en tercera persona.



